Vinos inéditos para el siglo XXI
Malpica de Tajo: tierra de arte y ensayo.
Quizá hay que informarse bien para llegar allí. Es toda una excursión que apenas aparece en las guías. Según va uno adentrándose en tierras castellano-manchegas en dirección a Talavera de la Reina, por la A-5, se toma el desvío hacia Malpica de Tajo. Una carretera estrecha y sinuosa lleva al pueblo, a unos 50 kilómetros de Toledo, poco más de 100 de Madrid. Allí siempre destacó su castillo, del siglo XIII, propiedad de los duques de Arión. La zona tiene una larga tradición olivarera que le había proporcionado cierta fama. Pero un poco más lejos, en medio de una extensa meseta sobre la que debe de pegar un sol implacable en verano, se extienden hoy los dominios de Osborne Malpica, uno de los proyectos vitivinícolas más ambiciosos de los emprendidos en los últimos 10 años.
Al final de un largo paseo entre viñedos aparece un edificio moderno con aires rústicos. Sirve a la vez de oficina, laboratorio y también incluye bar, restaurante para la degustación y tienda de souvenirs, entre muchas otras cosas. Está preparado para recibir visitas de curiosos, aficionador y especialistas de todo el mundo. Pero detrás de esta fachada existe un objetivo con mucha más proyección: los suelos sobre los que se asienta, con un clima muy especial, están siendo utilizados para la obtención de uvas de alta concentración de color y aroma. Ya sirven para elaborar vinos sorprendentes al paladar.
Jóvenes especialistas desarrollan in situ un plan puntero de investigación y desarrollo para la obtención de distintos caldos. Disponen de dos hectáreas de viñedos sólo para el estudio y desarrollo de diferentes variedades de uvas. También cuentan con innovadores laboratorios para su análisis.
La capacidad de producción disponible en la actualidad no es nada desdeñable: 88 depósitos, de 75.000 litros cada uno, 9.000 barricas de roble americano y francés de 225 litros cada una, sólo en la zona de crianza y envejecimiento; y más de 60 trabajadores, técnicos y especialistas a cargo de toda la producción.
Fase Experimental
La Bodega Osborne Malpica del tajo, inaugurada en 2002 bajo bandera de Vinos de la Tierra de Castilla, elabora por el momento, Solaz, con las etiquetas de tempranillo-cabernet sauvignon, shiraz-tempranillo, merlot-tempranillo, blanco y rosado, además de otros dos vinos todavía en fase experimental, a juzgar por la producción: el dominio de Malpica y el Plural, que apenas alcanzan el 2% y el 1% respectivamente. “En ningún momento se trata de competir con denominaciones de origen reconocidas en todo el mundo”, asegura Ignacio Osborne, consejero delegado del Grupo Osborne. “Se trata simplemente de conocer qué pasa por ahí fuera para afrontar nuevos retos, aquí y en los mercado internacionales”
Tradiciones en el Siglo XXI
Esta tierra castellana había servido al cultivo de olivares, todavía presentes en la almazara de Valderrama. El castillo de Malpica, en la orilla izquierda del Tajo, puede ser visitado los miércoles. Muy cerca de él está la finca El Jaral, donde Bodegas Osborne “experimenta en el desarrollo de distintas variedades de uva con una climatología ideal”, según su gerente, el enólogo César Fernández.
La finca de El Jaral está construida sobre una superficie de algo más de mil hectáreas. Fue adquirida por Bodegas Osborne a finales de la década de los 90 con el objetivo de abrir nuevos campos en la creación de vinos. “Esta tierra fue estudiada en profundidad desde los primeros años para sacarle los mejores beneficios”, comenta Bárbara Sebastián, jefa técnica de viticultura. En unos pocos años se han conseguido resultados muy esperanzadores. Por ejemplo, con vinos como el Plural 2004, un tinto fresco, muy original, obtenido de la mezcla inédita de uvas como la bierzana mencía, la bordelesa petit verdot, la cabernet sauvignon y la merlot. Es un tinto diferente que ayuda a cambiar el chip.
Fuente:
Revista Dominical
Por Alberto Vila
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