Tentempiés y cafés por Holanda…
Los Cafés de Amsterdam, son famosos desde hace mucho tiempo, fue en esta ciudad donde se degustó por primera vez en Europa este jugo negro y amargo que mantenía despiertos y atentos a los hombres de negocios. Pero la ciudad ha cambiado mucho desde aquella época clandestina, y ahora ofrece al público visitante cafés con encanto local y sabores del mundo.
Kaldi (Herengracht, 300. www.kaldi.nl) una bonita tiendita y café especializados en cafés y tés. Aquí tomamos un espectacular capuchino preparado con un esmero inigualable. Además tenían una gran variedad de pastas, dulces y chocolates para acompañar nuestro suculento “caldo”. En la tienda se pueden encontrar cosas realmente curiosas para preparar café o té y también dulces con sabor a café, azucares especiales para aquellos de paladar creativo… eso sí todo de un gusto exquisito y gran calidad.
Si lo que desean es tomarse un desayuno o una merienda con pan o pasteles recién hecho les recomiendo: Bertram & Brood (Tweede Egelantiers Dwarsstrast). Esta preciosa panadería prepara exquisiteces día a día.
Y aunque en otra ciudad de este precioso país, Rótterdam, también tomamos un exquisito café latte preparado sensacionalmente. Esta vez nos encontrábamos en Piacetto, un moderno café de la ciudad de la arquitectura holandesa. Aquí no solo preparan cafés sino unas magníficas ensaladas. El menú de cada día es suculento y fresco, y desde luego aprobado por los locales que abarrotan el lugar a la hora de la comida. Y los postres son buenísimo, yo en concreto tomé una rosca de manzanas y nueces que estaba deliciosa. El servicio es cortés y esmerado. Otro de los atractivos del lugar es la conexión gratuita e inalámbrica a Internet.
El mejor café de todos los que estuvimos en la tierra de los tulipanes fue un curioso lugar donde decidimos reposar nuestros cansados cuerpos después de un largo día de caminatas en Utrecht. Lo mejor de Copa Bodega, que por cierto se encuentra en la zona más “in” de la ciudad, es el menú, que consta: de unos platos entre canapé y plato mixto. La presentación es magnífica, consta de una torre de servicio de tres o dos niveles (dependiendo del tamaño que pida) completamente abarrotada de pequeñas muestras de comidas temáticas. En concreto nosotros tomamos el “variado vegetariano” que contenía: nachos con queso y judías negras, dos montaditos de mozzarela con pesto y tomate, dos croquetas de queso y espinacas, dos empanadillas de verduras, wakame y una ensaladita de berenjenas. Tenían “variados” mejicanos, orientales, mediterráneos, mixtos y vegetarianos; todos tenían una pinta estupenda. Y para cerrar la tarde un exquisito té de menta. Uhmmm !!!!
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