Cafe Vienne Perpignan
De regreso de Andorra, se nos ocurrió pasar por Perpignan –Perpiñán-, les recomiendo hacer este viaje, la carretera es realmente magnífica; durante 3 horas te encuentras solo con la naturaleza, rodeado de la inmensidad evocadora.
Para aquellos que piensen que Perpignan es una ciudad llena de “cines” y bastante fea, se equivocan; es una ciudad con mucha solera y además preparada al turismo. Fue una verdadera pena solo pasar un día, porque se nos quedaron muchas cosas por ver y probar. Llegadas las 7 de la tarde y sin haber comido desde el desayuno, terminamos en la Plaza Aragón de Perpignan, un lugar turístico con encanto, lleno de restaurantes que abren de 12:00 a 0:00. La verdad es que decidirnos fue complicado, pero optamos por el que parecía tener más antigüedad “Café Vienne”.
Un bonito restaurante decorado al estilo café-de-paris,donde nos atendieron un mesonero veterano y el propio dueño del local. Por supuesto no cabía tomar nada diferente a “magret de pato a la brasa”. Pero no ese magret de pato, estilo ración española: cuatro finas lonchas semi-transparantes de magret mal cocinadas porque las hacen por separado de la pieza. Y es que cuando pido pato en un restaurante español, siempre me queda la duda: “será que no entendieron que quería un plato y no una tapa”
La única respuesta posible, es que si quieres comer buen magret hay que ir a Francia; donde te ponen el magret completo, asado en la plancha con la piel tostadita tan tostadita que se puede comer y con la carne en su punto, como me lo sirvieron en el Café Vienne acompañado de patatas con queso y una ensalada. El vino de la casa era extraordinario, y para cerrar una tarta tatin deliciosa. Bon appetit!!
Deja un comentario: