En una ciudad tan grande como Berlín, hay miles de restaurantes buenísimos; pero desde luego cuando viajamos nos fue imposible visitarlos todos. He aquí dos de los mejores restaurantes donde he comido.
Mi primera recomendación, es a parte de apetecible curiosa, es uno de los tres restaurantes oscuros de Europa. Nocti Vagus (Saarbrücker Strasse 36-38, Prenzlauer Berg. 18:00 a 1:00 diariamente) es una opción realmente interesante para una cena. La comida, aunque no puedo hablar de su presentación, es buena, de sabor agradable y muy preparada. El servicio es cálido y en especial Tomás, nuestro mesonero invidente, era muy simpático y servicial.
Se preguntarán como funciona un restaurante oscuro, pues tampoco es tan complicado. Al llegar hay un lobby-bar donde les recibirá un persona vidente, que les explica como funciona la sala comedor –que se encuentra totalmente a oscuras- del sótano. En el bar usted elige el menú que desea comer, hay cuatro opciones: carne, pescado, vegetariano y sorpresa. Según mi compañero de mesa, lo mejor es pedir el menú sorpresa, pues la incertidumbre y el desconocimiento del plato hacen la experiencia sensorial más interesante.
Una vez elegido el menú, usted será guiado escaleras abajo hasta un cuarto en penumbra, donde le explicarán que un mesonero invidente –le dirán su nombre, algo muy importante pues será así como usted logre la atención del personal- les vendrá a recoger y les guiará por un sendero hasta vuestra mesa. Llega el momento de la oscuridad total cuando se abre la puerta del comedor y el mesonero se presenta.
Cuando usted llega a la mesa le explicarán donde se encuentra todo en su mesa y le tomarán nota de las bebidas. Poco a poco le irán trayendo la comida y es allí donde debe ingeniárselas para ver como logra pescar con el tenedor todo o como hará para untar la mantequilla en el pan. Mi recomendación intenten ir en grupo, pues realmente es muy divertido oír los comentarios de los otros cuando ups! Por error han metido la mano en el puré.
Para finalizar la noche, el comedor se encuentra amenizado por grupos de música de invidentes. No sé el nombre del que pianista y la soprano que cantaban aquella noche, pero sonaban como los ángeles.
Mi segunda recomendación es el Restaurante Mirchi (Oranienburger Str. 50. Abierto diariamente hasta las 3 a.m.). Este restaurante es el mejor lugar para comer comida oriental en Berlín, aquí podrá probar comida: malasia, tailandesa, indochina e hindú. El servicio es genial, y a pesar de estar súper lleno siempre tienen una mesa libre para ofrecerte. La terraza tiene mucho ambiente y en el interior se puede comer con más tranquilidad.
Cuando le pregunté a varias persona porque venía a este lugar me dijeron que por el precio y por los cócteles; y tenían razón el precio es estupendo porque además de barato las raciones son tan grandes que con un plato pueden comer dos personas. Y los cócteles son muy interesantes, saben a fruta fresca y utilizan buena materia prima.
La comida es insuperable, bien sazonada y con el toque de picante exacto que solicites. Les recomiendo que tomen la sopa de flores de tomate y leche de coco o el variado de entremeses orientales (si bien desean probar de todo un poco); y de segundo el pollo a la albahaca verde. Los postres eran buenísimos no sabrán por cual decidirse. Y para rematar luego pueden ir a cualquiera de las discotecas o bares de la zona.
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