El Café y la Salud
Ago 03, 2007 in Ingredientes
El café es consumido en gran medida no sólo por su sabor, sino por los efectos que tiene en los consumidores; el grano de café en sí mismo contiene sustancias químicas que son estimulantes para las personas. Veamos algunos de los beneficios o riesgos que su ingesta puede producir en la salud de nuestro organismo.
La cafeína es una sustancia que proporciona una serie de efectos estimulantes, que dependerán en mayor o menor medida de las características individuales de cada persona:
Disminuye la sensación de fatiga y somnolencia.
Aumenta la capacidad de procesamiento mental.
Aumenta el riego coronario y ejerce una acción vasodilatadora.
Estimula la secreción ácida del estómago.
Tiene un marcado efecto diurético.
Es interesante saber que la rapidez con la que el cuerpo absorbe la cafeína es muy variable en función de la persona. De media, nuestro organismo absorbe la cafeína en un plazo de 3 horas aproximadamente pero este margen puede variar en función del consumo de alcohol, la toma de anticonceptivos o el embarazo.
Aunque se han atribuido a la cafeína una serie de efectos negativos sobre la salud, con los conocimientos científicos actuales, se puede afirmar rotundamente que el consumo moderado de café en las personas sanas, entre tres y cuatro tazas, en función del tipo de café, es perfectamente aceptable. Así, la Food and Drug Administration (FDA) de Estados Unidos ya clasificó en 1958 la cafeína como sustancia generalmente reconocida como segura y en 1987 reafirmó su posición en el sentido de que una ingesta normal de cafeína, del orden de 300 mg/día en los adultos sanos, no implica riesgos para la salud.
Sobre los beneficios de la aromática bebida se puede citar como ejemplo que:
En el cerebro y en el sistema nervioso el café influye inhibiendo las depresiones que concurren en adicciones al alcohol y las drogas. Promueve una mayor retención de memoria a corto plazo. Es recomendado en el tratamiento de Alzheimer.
Atenúa o elimina las jaquecas. Produce una mejora en el estado de ánimo por el aumento del nivel de endorfina.
En el corazón y en el sistema circulatorio hace que llegue a los músculos mayor cantidad de sangre oxigenada. Ayuda a movilizar los ácidos grasos que están en la sangre y los convierte en energía.
En el sistema respiratorio el consumo de café protege contra la enfermedad asmática. También abre las vías bronquiales porque relaja los músculos que lo rodean.
En el estómago y tracto digestivo favorece la producción de jugos salivares y gástricos además de estimular la secreción biliar.
El café no es responsable de que aparezca la acidez estomacal, ni es el principal causante, sin embargo puede agravar casos de úlcera y gastritis por lo que hay que tomar precauciones.
En el hígado reduce el riesgo de cirrosis entre consumidores de alcohol en un 80%. Reduce el riesgo de cálculos biliares.
En los riñones puede intensificar los indicadores de una baja de azúcar en la sangre y alertar a los pacientes diabéticos sobre el hecho de que están a punto de una hipoglucemia. Reduce en un 10% los cálculos de los riñones.
Y con respecto al cáncer el café neutraliza los químicos causantes del cáncer debido al proceso de tostado que duplica el contenido de polifenoles del café.